El silo

Junto con la iglesia de Santa María la Mayor, el silo constituye sin duda alguna el otro símbolo identificativo de Las Pedrosas, que el viajero puede reconocer cuando llega al municipio desde cualquier lugar. Su inconfundible perfil, con su arquitectura sobria y de carácter funcional, se alza sobre el entorno urbano.

El silo se utilizaba para almacenar la cosecha de grano de Las Pedrosas y los pueblos cercanos, como Sierra de Luna, funcionalidad que mantuvo hasta que dejó de estar operativo, y que excepcionalmente recuperó hace algunos años debido a las abundantes cosechas que se produjeron, pero tras las cuáles ya no ha vuelto a ser utilizado.

Situado entre el ayuntamiento y la piscina, el silo se asienta sobre unos terrenos ganados a la antigua balsa de la Collada. Construido por el Ministerio de Agricultura en la década de los 50 (su proyecto data del año 1954), como parte de la Red Nacional de Silos, se trata de un silo de tipo D (según las clasificaciones más comunes de estas edificaciones), el tipo más común y del que más unidades se construyeron en el país.

El edificio principal lo forman las celdas de almacenamiento, divididas en tres filas longitudinales de 4 celdas, y cuya fila intermedia, de menor capacidad que las laterales, se haya elevada dejando espacio para un pasillo central de maniobra. Las celdas son de sección cuadrangular, y están construidas, al igual que los muros, de fábrica de ladrillo armado. En la parte frontal se encuentra la torre, por donde se levaba el grano hasta la galería superior, donde se distribuía a las diferentes celdas. Esta torre destaca sobre el resto del edifico, y cuenta en su interior con una escalera que permite llegar hasta su parte más alta. A los pies de esta torre, en su parte derecha vista desde el frente, se encuentra lo que era la oficina del jefe del silo, y desde donde se controlaba toda la maquinaria que había en su interior.

Anexo al edificio principal se encuentra otro que era utilizado como granero auxiliar, y que actualmente está rehabilitado para ser utilizado como pabellón multiusos para el municipio.

Separada de estas construcciones, en la misma explanada que delimita el recinto del silo, se encontraba también la báscula de pesaje, que contaba con un edificio auxiliar donde estaban los mandos de la misma, así como un pequeño depósito de agua y los baños para el personal del silo. Esta báscula fue derrumbada dado su inminente estado de deterioro.

La construcción del silo constituyó sin duda alguna un cambio importante para el municipio de Las Pedrosas en varios aspectos:

  • En lo referente a urbanismo, se realizaron importantes cambios en la entrada del municipio, desecando casi la mitad de la balsa de la Collada. Además, hubo que reestructurar el tendido eléctrico, cambiando de lugar el transformador eléctrico del municipio, que hasta entonces se encontraba ubicado en el cruce de la carretera de Piedratajada con la carretera de Zuera, y que recibía la electricidad de la central de Marracos, y a partir de la construcción del silo, pasó a estar ubicado junto al mismo, de forma que se podía alimentar fácilmente toda la maquinaria que se utilizaba para almacenar el grano.
  • En el ámbito económico, el silo fue un motor importante para la economía local, ya que era punto de paso obligado para mucha gente, que venía o bien a entregar el grano o a recogerlo.
  • En el ámbito social el silo también contribuyó a que Las Pedrosas fuese un lugar de referencia, por una parte por el movimiento de agricultores y transportistas que provocaba, y que eran principalmente vecinos de la propia comarca, y por otra, por el empleo que el silo generó en un municipio en una época en la que comenzaba a concebirse el éxodo rural hacia las grandes ciudades.

Hoy, el silo se mantiene en pie como testigo mudo de la historia reciente de la localidad, recordando que el principal motor de la misma, durante muchos años, ha sido el cereal.